3 de noviembre de 2009

Te lo juro.

Me he prometido no preguntarte nunca mas como vas de chicas, no me interesa, la única chica que una vez tuviste interesante la perdiste en el camino, la engañaste como a una niña con un caramelo, y ahora ya no la tienes. Solo esa me interesaba.
No te mereces que llore más, no te mereces que te compre con mis caricias, ni siquiera te mereces mis mentiras, nada, cero. Tú ya no te mereces ni si quiera pronunciar mi nombre.
Porque la vida pasa, día a día, semana a semana, mes a mes, año a año. Y yo voy relacionando las pistas que me ayudan a construirla, y voy conociendo a gente que realmente me pueda ayudar a terminar el puzzle que tengo delante.
Aunque tengo que decirte que me falta una pieza, y no se cual es, pero se que en parte tú eres esa pieza porque las cosas mas bonitas de mi vida las he hecho contigo. Querer, o si, lo más bonito que sabemos hacer los seres humanos, te he querido a ti, nunca a nadie más, y aun así tú has decidido acabar mal, con muy mal gusto por supuesto, aunque nadie ha sido tan original como tú porque nadie me ha hecho tanto daño.
Y aunque el camino esta lleno de piedras, pero es el camino a seguir, por muchas veces que me caiga al suelo yo me levanto y sigo aquí, y que digan de mi lo que quieran y quien quiera que venga a por mi, porque probablemente me permitiré caer mil veces en el mismo sitio y tropezar con la misma piedra, porque aun no tengo la edad suficiente como para estar aburrida, sin moverme, sin conocer mundo, sin conocer nuevas experiencias, sin contar los tíos que han pasado y aun pasarás, sin construir proyectos a conseguir. Y a partir de hoy no pienso planear nada que tenga que ver con mi vida, voy a ir a la locura, a buscar aventuras, porque no vale la pena estar así, apagada en un mundo que para ti no es nada, porque tú solo eres tuyo, de tu orgullo, dueño de tu sonrisa.
Porque te repito, que no me mereces en absoluto.
Este será el último adiós la última vez que escribiré sobre ti, o por lo menos la penúltima, aunque voy a seguir pensándote, y queriéndote pero no te hagas ilusiones porque esto solo será dentro de mí, tú ni siquiera te vas a enterar, pero tampoco vas a conseguir olvidarte de mí. Al contrario se te va a hacer muy duro, verme y no poder tocarme, pensar que ya no soy tuya, que lo fui durante mucho tiempo y hoy he decidido que ya no lo soy más, que tus besos ya no me saben a nada más que a mentira, que tus ojos me dicen que no eres alguien por quien luchar, que no vale la pena luchar en vano, que eres alguien pequeño, insignificante para mi.
El problema es, que yo siempre me digo que las cosas más insignificantes y pequeñas son las únicas que valen la pena.
Pero que no te quiero, que te enteres ya. Que te vayas de mí, de mi cabeza, de mí día a día de mi querer y no poder, de mi razón de existir, de tus ganas de verte, que ya no me sirves más que para mirarte a la cara y decirte, “¿No me ves? Mírame, ¿te gusto verdad? Normal, pero te tienes que aguantar” y echarme a reír mientras te veo sufrir.
Y esta noche no pienso soñar contigo, a partir de hoy soñaré conmigo misma, me soñaré sola, pero feliz, y no sola, si no con mil y mejores que tú. Que las mañas compañías son las que al final se acaban pagando caras.
Te lo juro absolutamente todo, todo, y que te quiero también.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

sonrisas