4 de noviembre de 2009

Contando las estrellas.

Dicen que los dinosaurios hablaban, o tal vez susurraban, cantaban o gritaban.
Pero yo creo que rugían, como yo, no es que yo sea un animal, es que me gusta rugir, rugirte en el oido, en la boca, en los ojos, en la nariz.
Sí, se me podría considerar un leon, una leona en mi caso, la reina de la selva, la princesa de mi reino.Feroz cuando me invaden y dulce cuando me acarician, si me pones a cien, puedo devorarte y si me impones demasiado, puedo matarte.
También me gusta piar, si como un pájaro, te imaginas? Yo volando, sin rumbo de aqui para allá, de allí para aquí, y tu debajo, intentándo alcanzarme, saltando muy alto.
Puede que tu también seas algún animal de tierra, alguno peligroso, que en cuanto yo deje de volar, me acecharás para desplumarme. Pero el problema es que yo toco las estrellas, hablo con la luna, me duermo en las nubes, lo veo todo desde arriba y tú vives allí abajo, demasiado lejos de mi, para tu desgracia, sin poder apenas verme por mi rapidez al volar y aunque te gustaría tú no tienes alas, así que mientras yo surco los cielos, tú te quedas allí abajo.
Contando las estrellas.

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